Presentación Metodología Comunitaria Para Adolescentes y Jóvenes en Riesgo Social

El día de hoy, la Fundación Nicaragua Nuestra presentó la segunda edición de la Metodología Comunitaria para Adolescentes y Jóvenes en Alto Riesgo Social, la que fue inicialmente construida a finales de los años 90, con el aporte de los lideres comunitarios y la Policía Nacional, con el objetivo de reducir los índices de violencia juvenil a través de la reinserción social de adolescentes y jóvenes vulnerables. Después de 13 años, la misma ha sido aplicada y validada en todos los distritos de Managua, Ciudad Sandino, Mateare y Tipitapa.

 

La metodología descansa en la atención integral que brinda a los adolescentes y jóvenes pertenecientes a grupos en alto riesgo y/o pandillas, y en el involucramiento de los actores en torno a los beneficiarios: la comunidad organizada, los padres y madres, las instituciones de Gobierno, en especial la Policía, y la sociedad civil.

 

Es por eso que entre los objetivos prioritarios de la metodología es la organización de la comunidad en Asociaciones de Vecinos que llegan a convertirse en una familia extendida para los adolescentes y jóvenes. La lidereza Araminta Mejía, habitante del barrio Cuba del Distrito 5, expreso, que ella ha participado por mas de 10 años en los procesos de reinserción social de adolescentes y jóvenes de su distrito, y es testigo de los resultados de cambio que asumen los muchachos.

 

Otro de los objetivos fundamentales es la promoción de la relación Policía-Comunidad, y Policía-Jóvenes. El Comisionado Mayor en Retiro Julio González, (Comisionado del Distrito 3 de Managua durante el periodo que se construyó la metodología) panelistas en el acto, recuerda que en ese entonces la Policía buscaba como reestablecer la relación con la comunidad, lo que fue facilitado por la Fundación Nicaragua Nuestra con su proyecto “Diga No a la Violencia”. Al respecto afirmó: “Yo debo reconocer que lo mas importante de la FNN fue servir de enlace, el eslabón perdido entre la comunidad y la policía; entonces es la FNN que logra engarzar a esta policía con una nueva visión para que se integre en la comunidad, y a su vez la comunidad que confíe en esta policía. Y a partir de ese momento yo creo que las encuestas han tenido de una manera sistemática un reconocimiento social hacia la policía, entonces yo puedo resumirte que es el principal logro y aporte que hace la FNN”.

 

Como testimonio de haber participado en un proceso de reinserción social, el joven Wilmer Martínez de Mateare, señalo que su vida había dado un vuelco, al pasar de ser un antisocial, a una persona reconocida positivamente por la comunidad. “Hoy puede decir con orgullos que como líder, soy ejemplo e influencia para otros jóvenes y adolescentes de Mateare, que quieren cambiar de vida”.

El enfoque de intervención de la metodología no es asistencialista, sino participativo, ya que al involucrar a todos los actores permite soluciones permanentes y sostenibles, porque al compartir responsabilidades (Estado, sociedad civil y comunidad) se determina la transformación de una cultura de violencia a una de Paz.

A lo largo de estos años de implementación, podemos señalar los siguientes resultados de impacto de la metodología:

 

  • La toma de conciencia de que ante la complejidad del problema de la violencia juvenil, la solución sólo puede ser integral y debe contar con la participación de actores locales y externos.

 

  • Una comunidad reconciliada que trabaja unida sin distingos partidarios, en función de dar solución a la violencia juvenil.

 

  • La superación de la estigmatización de los adolescentes y jóvenes por la comunidad e instituciones.

 

  • El cambio de enfoque en la atención al problema de la violencia juvenil de reactivo a preventivo.

 

  • El empoderamiento de la comunidad como actora fundamental en la   solución de los problemas de la violencia juvenil.

  • La reducción de los índices de violencia juvenil de forma sensible.

 

  • La puesta en marcha de una metodología flexible y capaz de ajustarse a la realidad cambiante y a las condiciones particulares del territorio y grupos a atender.

 

  • La facilitación de una relación más estrecha entre la Policía y la comunidad.

 

En los adolescentes y jóvenes podemos destacar los siguientes impactos:

 

  • La mejoría de las relaciones, la comunicación, el respeto y la tolerancia entre los grupos y la eliminación de las fronteras geográficas entre sectores y barrios.

 

  • Mas de 150 grupos integrados por mas 4,000 adolescentes y jóvenes en alto riesgo social convertidos en grupos propositivos e integrados al estudio y al trabajo.

 

  • Disminución y/o erradicación de los enfrentamientos entre los grupos atendidos.

 

  • La recuperación de la paz social y la mejoría de la percepción de seguridad ciudadana.

 

  • La recuperación de la confianza entre los padres e hijos y el mejoramiento de la autoestima de los adolescentes y jóvenes, reflejada claramente en su forma de comportarse.


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